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Revista
Gentileza de Walter Worner Agarrate!!!,
COMENTARIOS / COMMENTS : Aún está por verse si esa marejada de ritmos que le cambió el pulso a los argentinos más jóvenes sobrevivirá o no al desgaste de las modas y al crecimiento de sus cultores. Pero es innegable que permite un nuevo tipo de comunicación cultural y la expansión progresiva de una música y una poesía que crecen sobre sí mismas. Los distintos testimonios, opiniones y fotografías que conforman Agarrate!!! Intentan atrapar algunas voces de ese fenómeno. (fuente: contratapa del libro) Este es probablemente el primer libro sobre el rock argentino. Publicado en 1970 representa un indispensable documento de época de los comienzos del Rock Nacional. Los cinco Mentales llevaban seis meses de vida más o menos profesional y alrededor de sus buenos pasos se había inflado un desmedido globo. Su latitud sonora abrazaba desde fraseos de bossa-nova hasta arreglos de Jazz, pasando -para qué negarlo- por los jingles. El verano, el sol de Mar del Plata y los discos de Led Zeppelin los ayudaron a reflexionar -a tiempo- y a definirse en un rock-and-roll duro y febril que hoy les deja manejar esa calentura con cierta claridad. Siguen haciendo música fácil para los oídos pero que esconde una virtud: los esquemas en que se apoya están un tanto más elaborados. Cuando la mayoría de los contantes adelanta la voz, Daniel lrigoyen adapta sobriamente la suya al sonido de los instrumentos. No necesita vociferar para que la dureza de su garganta obtenga la agresividad que le impone el ritmo elegido. Rubén también tiene un don inusual entre sus colegas, o al menos entre los demás guitarristas de su horneada: no toca para -competir sino para integrarse. Sus cuerdas suelen seguir las escalas de la voz de Daniel y más que buscarse a sí mismas siguen la línea del conjunto. El estilo de Quique resulta ideal para el Hammond, un órgano con muchos recursos. Por lo general, su labor se limita a pulsar unas pocas notas pero a definirlas recorriendo su gama de posibilidades. No es un alarde de técnica: antes de integrar un conjunto rockero ha sido -y es- pianista de jazz. Fermín, el bajo, conoce la función de su instrumento: ensamblar con la batería para lograr una buena base rítmica. Armoniza, con Juan, un carácter muy introvertido que sólo se despliega ante la batería y entonces muestra, además de su mundo interior, un discreto caudal de punch. Obediente, casi nunca olvida que integra un conjunto y que los cinco deben tocar parejo. Sólo en contadas oportunidades se escapa o sumerge en recreaciones del tema interpretado por sus compañeros. Agarrate!!!,
Gentileza
de Humberto Luna Tirado
Mayo 1970
Foto y artículo gentileza de Walter Worner
Así dice la letra de la “Calle Principal”, el tema que grabarán Los Mentales y que saldrá a la venta a fín de mes. “La Calle Principal” es la vida, por supuesto, y el encuentro en esa importante arteria significa el encuentro consigo mismo y la ansiada paz interior. Asi “Los Mentales” quieren llegar a “La gente de los clubes. Son los que nos interesan.” Todo porque la gente que va a los recitales es muy snob, son siempre los mismos y les interesa más lucir la ropa que han comprado que la música. No tienen la autenticidad de los chicos de barrio o de colegio”, dicen muy seriamente. Para llegar a ese público, el grupo ha adaptado una línea musical diferente a la de su primer tema, creado por Litto Nebbia. Sucede que superadas las desorientaciones de sus inicios, la prolijidad de los ensayos y las nuevas “teorías musicales”, han conseguido ubicarlos con una definición clara en el agitado movimiento beat. El responsable de estas evoluciones es Daniel Irigoyen, el “cerebro” de “Los Mentales”, solía cantar acompañado de su guitarra española en las inolvidables jornadas de “La Cueva” de Pueyrredón, el reducto de “Los Gatos”, Pajarito, Moris y “toda esa gente”. Después, cuando se le preguntaba qué conjunto le gustaba, decía “Cream” y “Otis Reading”. De manera que fácilmente ha podido llegar –él y todo el grupo- a lo que hoy adoran: el rock and roll. “A través del rock se puede hacer volver a la gente a su estado más primitivo. Un tema furioso logra hacer participar necesariamente al público, ese es nuestro modo de comunicarnos con él”, decide ahora Irigoyen acariciándose una incipiente barbita que le adorna el mentón. Entonces, “Los Mentales” empezaron a seguir a Led Zeppelin, ese sonido violento del nuevo rock. Aunque todos nos acordemos de Elvis Presley, el rock ha sido renovado y enriquecido con sintetizadores “Moog” y toda clase de aditamentos electrónicos. Para
transmitir la conmoción del rock and roll, “Los Mentales”
aconsejan “cultivarse espiritualmente” porque “lo importante
es el espíritu”. También creen que “la música
es el arte más completo”, pero no les interesan las zapadas
de treinta minutos: “suelen aburrir”, aciertan. La música,
“ese lenguaje universal” descubre Rubén,
les invade todo el día. Ensayan en la casa de Quique,
en Olivos muy seguido, y cuando aterrizan en lo de Ciro escuchan las últimas
novedades que el felino organista consigue ávidamente. Pero no
sólo se dedican a oír los últimos sonidos del beat
universal, sino que también crean. Están componiendo temas
teniendo en cuenta la eventual aparición de un Long-Play. Porque
“ahora es más fácil grabar para un conjunto progresivo
como el nuestro”. El camino que abrieron Almendra, Los Gatos y Manal
ha sido muy importante. Ahora, los sellos nos tienen más en cuenta.
Hay más libertad”, anuncia Rubén, un muy buen guitarrista.
Todo es cuestión de aprovechar esa libertad para que desde el rock
& roll, cada tema golpée al público hablándole
con música.
Revista Pelo Nro. 2 (1970)
Fotos y nota de Revista Pelo gentileza de Alejandro Jorge Molinier
Un
sábado, unas horas antes de partir para los shows de fin de semana,
Los Gatos estaban reunidos en sus habitaciones del hotel Impala, en el
barrio Norte. De pronto Daniel tomó una guitarra y comenzó
a cantar. Todos se quedaron en silencio, y luego le pidieron que hiciera
otro tema y así sucesivamente. Antes
de viajar a los Estados Unidos, Ciro le propone
a Litto que se ocupe de la producción de Los Mentales. Litto acepta.
Bajo su dirección grabaron varias cintas para presentarlas en distintas
grabadoras. Algunos de los temas incluidos en las grabaciones de prueba
pertenecían a Litto. Daniel
Irigoyen
desapareció de Buenos Aires durante una semana. Al resto de los
integrantes del conjunto tampoco se los podía ubicar. El golpe
había sido duro: en la primera oportunidad que tenían para
demostrar cuales eran sus valores, fracasaban. De todas maneras siguieron
trabajando. Tratando de encontrar una línea que los ubicara. Daniel Ripoll - Revista Pelo Nro.2 (1970)
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