Revista
pinap
14 de mayo 1969

Gentileza de Walter Worner

Agarrate!!!,
Testimonios de la música joven en Argentina
Juan Carlos Kreimer
Editorial Galerna 1970

COMENTARIOS / COMMENTS : Aún está por verse si esa marejada de ritmos que le cambió el pulso a los argentinos más jóvenes sobrevivirá o no al desgaste de las modas y al crecimiento de sus cultores. Pero es innegable que permite un nuevo tipo de comunicación cultural y la expansión progresiva de una música y una poesía que crecen sobre sí mismas. Los distintos testimonios, opiniones y fotografías que conforman Agarrate!!! Intentan atrapar algunas voces de ese fenómeno. (fuente: contratapa del libro) Este es probablemente el primer libro sobre el rock argentino. Publicado en 1970 representa un indispensable documento de época de los comienzos del Rock Nacional.

Los cinco Mentales llevaban seis meses de vida más o menos profesional y alrededor de sus buenos pasos se había inflado un desmedido globo. Su latitud sonora abrazaba desde fraseos de bossa-nova hasta arreglos de Jazz, pasando -para qué negarlo- por los jingles. El verano, el sol de Mar del Plata y los discos de Led Zeppelin los ayudaron a reflexionar -a tiempo- y a definirse en un rock-and-roll duro y febril que hoy les deja manejar esa calentura con cierta claridad. Siguen haciendo música fácil para los oídos pero que esconde una virtud: los esquemas en que se apoya están un tanto más elaborados. Cuando la mayoría de los contantes adelanta la voz, Daniel lrigoyen adapta sobriamente la suya al sonido de los instrumentos. No necesita vociferar para que la dureza de su garganta obtenga la agresividad que le impone el ritmo elegido. Rubén también tiene un don inusual entre sus colegas, o al menos entre los demás guitarristas de su horneada: no toca para -competir sino para integrarse. Sus cuerdas suelen seguir las escalas de la voz de Daniel y más que buscarse a sí mismas siguen la línea del conjunto. El estilo de Quique resulta ideal para el Hammond, un órgano con muchos recursos. Por lo general, su labor se limita a pulsar unas pocas notas pero a definirlas recorriendo su gama de posibilidades. No es un alarde de técnica: antes de integrar un conjunto rockero ha sido -y es- pianista de jazz. Fermín, el bajo, conoce la función de su instrumento: ensamblar con la batería para lograr una buena base rítmica. Armoniza, con Juan, un carácter muy introvertido que sólo se despliega ante la batería y entonces muestra, además de su mundo interior, un discreto caudal de punch. Obediente, casi nunca olvida que integra un conjunto y que los cinco deben tocar parejo. Sólo en contadas oportunidades se escapa o sumerge en recreaciones del tema interpretado por sus compañeros.

Agarrate!!!,
Testimonios de la música joven en Argentina
1970

Gentileza de Humberto Luna Tirado


Revista

Cronopios

Mayo 1970

Foto y artículo gentileza de Walter Worner


”Caminas por la calle principal
La imagen pasajera ya se va
de ti ...
Que bien ...
Hoy comenzó la imagen real de tí
Liberado del pasado
Haz logrado encontrar tu paz
La encontraste en la calle principal” ...

Así dice la letra de la “Calle Principal”, el tema que grabarán Los Mentales y que saldrá a la venta a fín de mes. “La Calle Principal” es la vida, por supuesto, y el encuentro en esa importante arteria significa el encuentro consigo mismo y la ansiada paz interior. Asi “Los Mentales” quieren llegar a “La gente de los clubes. Son los que nos interesan.” Todo porque la gente que va a los recitales es muy snob, son siempre los mismos y les interesa más lucir la ropa que han comprado que la música. No tienen la autenticidad de los chicos de barrio o de colegio”, dicen muy seriamente.

Para llegar a ese público, el grupo ha adaptado una línea musical diferente a la de su primer tema, creado por Litto Nebbia. Sucede que superadas las desorientaciones de sus inicios, la prolijidad de los ensayos y las nuevas “teorías musicales”, han conseguido ubicarlos con una definición clara en el agitado movimiento beat.

El responsable de estas evoluciones es Daniel Irigoyen, el “cerebro” de “Los Mentales”, solía cantar acompañado de su guitarra española en las inolvidables jornadas de “La Cueva” de Pueyrredón, el reducto de “Los Gatos”, Pajarito, Moris y “toda esa gente”.

Después, cuando se le preguntaba qué conjunto le gustaba, decía “Cream” y “Otis Reading”. De manera que fácilmente ha podido llegar –él y todo el grupo- a lo que hoy adoran: el rock and roll. “A través del rock se puede hacer volver a la gente a su estado más primitivo. Un tema furioso logra hacer participar necesariamente al público, ese es nuestro modo de comunicarnos con él”, decide ahora Irigoyen acariciándose una incipiente barbita que le adorna el mentón. Entonces, “Los Mentales” empezaron a seguir a Led Zeppelin, ese sonido violento del nuevo rock. Aunque todos nos acordemos de Elvis Presley, el rock ha sido renovado y enriquecido con sintetizadores “Moog” y toda clase de aditamentos electrónicos.

Para transmitir la conmoción del rock and roll, “Los Mentales” aconsejan “cultivarse espiritualmente” porque “lo importante es el espíritu”. También creen que “la música es el arte más completo”, pero no les interesan las zapadas de treinta minutos: “suelen aburrir”, aciertan. La música, “ese lenguaje universal” descubre Rubén, les invade todo el día. Ensayan en la casa de Quique, en Olivos muy seguido, y cuando aterrizan en lo de Ciro escuchan las últimas novedades que el felino organista consigue ávidamente. Pero no sólo se dedican a oír los últimos sonidos del beat universal, sino que también crean. Están componiendo temas teniendo en cuenta la eventual aparición de un Long-Play. Porque “ahora es más fácil grabar para un conjunto progresivo como el nuestro”. El camino que abrieron Almendra, Los Gatos y Manal ha sido muy importante. Ahora, los sellos nos tienen más en cuenta. Hay más libertad”, anuncia Rubén, un muy buen guitarrista. Todo es cuestión de aprovechar esa libertad para que desde el rock & roll, cada tema golpée al público hablándole con música.

“All is mental ...”
(Los Beatles en
“El Submarino amarillo”)

Revista Pelo Nro. 2 (1970)

Fotos y nota de Revista Pelo gentileza de Alejandro Jorge Molinier


Cualquiera que estuviera intimamente ligado con Los Gatos, o con Litto Nebbia durante 1968 lo puede haber comprobado: había un sexto gato, que no era mánager, técnico de sonido o plomo. Simplemente era un amigo, de esos incondicionales que además son admiradores. Se llamaba Daniel y estaba todo el día con ellos. En el hotel Impala, o en el Parque Patricios cuando Litto tenía un apartamento en esa zona.

Un sábado, unas horas antes de partir para los shows de fin de semana, Los Gatos estaban reunidos en sus habitaciones del hotel Impala, en el barrio Norte. De pronto Daniel tomó una guitarra y comenzó a cantar. Todos se quedaron en silencio, y luego le pidieron que hiciera otro tema y así sucesivamente.
“Realmente Daniel tenía una voz diferente – explicó Litto tiempo después – su modulación nasal lo hacía especial para cantar blues y en especial los temas de Cream y conjuntos similares”.
Los cinco gatos alentaron a Daniel para que formara su propio Grupo. Hacerlo así de repente, no era una empresa fácil.
Un conjunto en serio no se forma de un día para otro. Poco a poco Daniel fue reuniendo a los mejores músicos que se podían conseguir cuidando de que también fueran sus amigos. Así se fueron agrupando Quique Alvarado , pianista y organista que venía de los Blues Men´s, Juan Rodriguez, baterista de los desaparecidos Jimmis y el guitarrista Rubén Biscione. Entre los cuatro estuvieron durante mucho tiempo buscando un bajista que los conformara.
Hasta que finalmente (ésto muy poca gente lo sabe) decidieron sacar un aviso en el diario, “se busca bajista jóven para conjunto Beat”. Apareció entonces Fermín que en pocos días se adaptó al resto del grupo.
Con equipos prestados e instrumentos regulares empezaron los ensayos. De esos cinco músicos tenía que salir un estilo y una manera de enfrentar la música.
Si bien Daniel había sido el factor que reunió al grupo, nunca se había puesto en papel de director. Entre todos buscaron una línea a seguir.
En marzo de 1969, exactamente un año atrás, decidieron que estaban listos para una primera crítica. “El 5 de marzo – recuerdo que era un miércoles” – memora Quique – invitamos a Ciro y a Alfredo para que nos escucharan y nos dieran una opinión. Tocamos todo lo que habíamos ensayado y después nos entusiasmamos y empezamos a zapar.
Ciro y Alfredo los escucharon durante casi tres horas. Para esa época el organista de Los Gatos – ya habían anunciado la separación – tenía intenciones de producir un conjunto y se decidió por el grupo de Daniel. Pero a la semana siguiente las cosas se precipitaron y Ciro, junto con Alfredo, Kay y Moro, debió adelantar su viaje a Estados Unidos.
Mientras tanto los cinco integrantes se habían abocado a la tarea de buscarse un nombre. Durante varios días – cuenta Daniel – entre todos chequeamos nuestros gustos. La única cosa en común que teníamos era que, casualmente, todos leíamos ciencia ficción. Buscando dentro de ese rubro algo que nos gustara. Hasta que nos dimos cuenta que, sin saberlo todos habíamos leído Los Mentalesde Ray Bradbury. Y ese fue nuestro nombre definitivo.

Antes de viajar a los Estados Unidos, Ciro le propone a Litto que se ocupe de la producción de Los Mentales. Litto acepta. Bajo su dirección grabaron varias cintas para presentarlas en distintas grabadoras. Algunos de los temas incluidos en las grabaciones de prueba pertenecían a Litto.
Siguieron ensayando y definiendo la línea del conjunto. Hasta que el viernes seis de junio debutaron en el Teatro Acassusso, de San Isidro, previamente a la actuación de Litto Nebbia, que hacía su segunda presentación como solista.
En octubre, después de intensas tratativas, cuando ya se comentaba la inclusión de Los Mentales en el staff del sello Music Hall, el conjunto firma contrato con RCA Victor.
Los Mentales ya habían grabado por su cuenta el tema “Cuando un hombre sólo ama a una mujer” perteneciente a Litto Nebbia y que él mismo había producido en los estudios TNT. Pero a la RCA Victor nunca le había convencido ese tema para el lanzamiento del conjunto discográficamente.
En noviembre Los Mentales creen estar lo suficientemente maduros como para dar un recital solos. Es decir sin integrar las programaciones de otros grupos más conocidos. La espectación que habían creado las revistas, elogiando las dotes del grupo, y el antecedente de la producción de Litto Nebbia, hizo que el cine Arte, escenario del recital, se viera colmado desde una hora antes del horario estipulado. Todo parecía indicar que de ese concierto Los Mentales surgirían fortalecidos y lo suficientemente avalados como para integrarse a la lista de los conjuntos de primera línea.
Sin embargo, el conjunto fracasó estrepitosamente. Algo de culpa tuvieron los constantes desperfectos de los equipos, pero la falla principal estaba en el grupo: no había ensamble, los temas elegidos no tenían fuerza y los pocos temas propios dejaron mucho que desear.

Daniel Irigoyen desapareció de Buenos Aires durante una semana. Al resto de los integrantes del conjunto tampoco se los podía ubicar. El golpe había sido duro: en la primera oportunidad que tenían para demostrar cuales eran sus valores, fracasaban. De todas maneras siguieron trabajando. Tratando de encontrar una línea que los ubicara.
“Nosotros no sabíamos bien lo que queríamos – recuerda Daniel – hacíamos Blues, Jazz, Folk; lo que viniera. Pero eso no podía ser”.
A mediados de diciembre, mientras actuaban en el boliche “Leche Fresca” de Mar del Plata manageados por Billy Bond, se dieron cuenta que lo que ellos realmente amaban era el Rock and Roll.
Semanas antes se habían entusiasmado con dos LP de Led Zeppelin, el conjunto que ellos reconocen como su mayor influencia actual. “Todos nos morimos por ese grupo – explica Rubén – porque nosotros al igual que ellos, queremos hacer música fuerte, casi con violencia. La Bossa nova y los temitas semi-dulces de antes no son para nosotros”.
En la última semana de enero RCA editó el simple de Los Mentales con el conocido “Cuando un hombre sólo ama a una mujer” y como composición fuerte y vendedora “Hombre de Traje Azúl”, un tema típico estilo promocional que dura menos de dos minutos. A pesar de los cambios que ya han logrado, Los Mentales demuestran en ese disco algo de su buena música, de la talentosa voz de Daniel y del ajuste en el beat entre la batería de Juan Rodriguez y el bajo de Fermín.
Quienes escucharon el nuevo sonido de Los Mentales en los cines Ocean, Rex y Neptuno de Mar del Plata y en los exitosos bailes de carnaval de Gimnasia y Esgrima, predicen que se convertirán en el mejor conjunto de Hard Rock de la Argentina.
Como queriendo borrar todo lo pasado, los cinco Mentales estrenarán en las próximas semanas sus nuevos equipos, fabricados por “Pomelo”, una nueva firma que sale a competir en el mercado nacional.
En estos días los cinco están encerrados en una casa de Vicente López ordenando los nuevos temas, todos en la línea del rock and roll. Justamente un año después de su aparición Los Mentales parecen haber encontrado, por fin, su línea. Era lógico: un conjunto no se puede formar a la fuerza ni de un día para otro. Quizás en poco tiempo más el grupo vuelva a dar un recital en Buenos Aires, pero esta vez las posibilidades de un fracaso serán realmente remotas.

Daniel Ripoll - Revista Pelo Nro.2 (1970)

Pictures - Festivals - Home


© 2002-2007 Daniel Irigoyen All Rights Reserved